Si estás viendo la segunda temporada de Guerra de Cucharas en Netflix, es fácil dejarse cegar por el brillo. Los vemos entrar con sus filipinas (chaquetas) inmaculadas, comportándose como la realeza culinaria, dueños de restaurantes Michelin en los que una reserva es imposible.
Pero hay algo que las cámaras no muestran a primera vista de los chefs de Guerra de Cucharas 2. Detrás de esa perfección técnica y esa elegancia, se esconden pasados oscuros, tragedias y giros de guion que harían parecer a cualquier K-Drama aburrido.
Los chefs de Guerra de Cucharas de esta temporada son, literalmente, una mezcla inesperada llena de sorpresas, desde veteranos de guerra que desactivaban bombas, fugitivos que dormían en la calle, devotos religiosos convertidos y genios que entraron a la cocina por una borrachera, este grupo de personas, son un ejemplo de resiliencia y superación que vale la pena conocer.
Prepárate, aquí te contamos las historias cinematográficas —y a veces desgarradoras— de los protagonistas que están dominando el 2026.
Anh Sung-jae: De detonar bunkers en Irak a las 3 Estrellas Michelin
Si el programa tiene una cara visible de autoridad, es él. Anh Sung-jae, el dueño de Mosu, impone respeto a todos los chefs de Guerra de Cucharas con solo una mirada. Pero antes de sostener pinzas para emplatar hierbas delicadas, sus manos sostenían explosivos en el desierto.
Su historia es la definición de supervivencia. Criado como inmigrante en California, su juventud no tuvo nada de glamour; se la pasó trabajando en pequeños negocios que su familia hacía en la búsqueda del sueño americano, desde tiendas de calcetines o camisetas hasta un restaurante chino/americano, antes y después de la escuela.
Pero lo más impactante es su paso por el ejército de EE.UU. Anh Sung-jae no fue un soldado cualquiera: sirvió como técnico en Irak. En una confesión que dejó helado al público, reveló: “Mi misión no era disparar. Era entrar a los bunkers de Saddam Hussein, buscar armas, llevarlas al desierto y detonarlas”.
Vivió rodeado de muerte y explosiones, algo que ocultó a su familia para no preocuparlos. ¿El recibimiento al volver vivo? Una bofetada de su abuela, furiosa por el secreto. Su destino era ser mecánico de Porsche, pero un día vio a unos estudiantes de Le Cordon Bleu con sus uniformes blancos y, en un impulso, cambió el aceite de motor por la alta cocina. Pasó de la zona de guerra a trabajar en The French Laundry, demostrando que hasta la disciplina militar, sirve para crear el arte más delicado.
Choi Kang-rok: El “Otaku” que ganó por estar borracho
Es uno de los chefs de Guerra de Cucharas favoritos de muchos de los fans. Tímido, con vibra de otaku y una mirada que parece pedir perdón por ser talentoso. La historia de Choi Kang-rok es la prueba de que el talento a veces necesita un empujón de mala suerte (y alcohol).
Originalmente quería ser baterista, pero fracasó. Dejó la carrera de español. Fracasó en sus dos primeros negocios de sushi y terminó en la quiebra total, viviendo en un templo budista y luego trabajando como asalariado en una empresa de comercio de atún solo para pagar deudas.

¿Cómo llegó a la TV? No fue por ambición. Fue por un manga. Choi confesó que su “biblia” culinaria no fue un libro de cocina francesa, sino el cómic japonés “Mr. Sushi King” (Shota no Sushi). Y su entrada al estrellato fue puramente accidental: “Apliqué para la temporada 2 de MasterChef Korea en un impulso de una noche de borrachera fuerte”, confesó.
Y esta vez, no fue un error de ebrio: ganó esa serie y hoy es una leyenda que demuestra que la vida, a veces, es mejor cuando no la planeas tanto.
Son Jong-won: El “Good-vibe man” y la obsesión repentina
Si Anh Sung-jae es la autoridad entre los chefs de Guerra de Cucharas y Choi es el antihéroe, Son Jong-won es el “Príncipe encantado”. Actualmente es el hombre del momento en Corea. Su Instagram explotó (sumando 300,000 seguidores en días) y las mujeres coreanas le han dado un nuevo apodo: el “Good-vibe man”. Alto (1.84m), amable y con un estilo de moda impecable (viste Rick Owens y su estética “grunge glam”), es el yerno que toda madre quiere.
Pero su historia es la de alguien que tiró un futuro seguro a la basura por una pasión. Son era el valedictorian (mejor alumno) de su escuela privada y tenía una beca completa para Ingeniería Civil en el prestigioso Rose-Hulman Institute of Technology. Tenía, podríamos decir,”la vida resuelta”.
Sin embargo, una visita turística al Culinary Institute of America lo hipnotizó. Ver a los chefs trabajar le causó tal obsesión que abandonó la ingeniería, dejando en shock a su entorno. Hoy, esa decisión impulsiva lo tiene dirigiendo Eatanic Garden y L’Amant Secret, siendo el chef favorito de los herederos “Chaebol” de Corea, quienes presumen sus fotos con él en redes sociales.
Lim Sung-geun: El fugitivo y la tragedia de la victoria
Su personalidad de “Ajeossi” (señor mayor rudo) y su bravuconería son memes virales sobre los chefs de Guerra de Cucharas de esta temporada. Pero detrás de esa fachada dura hay un niño que tuvo que crecer a la fuerza.
Lim Sung-geun al principio no eligió la cocina por pasión, sino por necesidad. Se escapó de su casa a los 15 años. Vivió en la calle y sobrevivió durmiendo en las cocinas de los restaurantes donde lavaba platos. Poco a poco aprendió a cocinar observando a escondidas y practicando de madrugada con ingredientes que sobraban o estaban por echarse a perder.
Su vida ha sido una montaña rusa de resiliencia. El momento más cinematográfico y cruel de su carrera ocurrió en 2015. La misma noche que ganó el programa “Korean Food Battle 3”, llorando de emoción en televisión nacional, recibió una llamada devastadora: su restaurante de tres pisos se estaba incendiando y se quemó hasta los cimientos. Perdió todo materialmente en el mismo instante en que ganaba la gloria. Si eso no forja el carácter, nada lo hace.

Venerable Seonjae: La fe que cambió de bando
Ver a una monja budista competir con su túnica gris y su serenidad inquebrantable entre los chefs de Guerra de Cucharas es impactante. Pero su historia de origen tiene un giro religioso.
La Venerable Seonjae no nació budista. De hecho, creció en una familia protestante devota, asistiendo a escuelas misioneras con oraciones al alba. Era la cristiana perfecta. Su conversión al budismo a los 25 años fue un shock para su entorno, pero lo que la llevó a la cocina fue una tragedia humana.
No cocina por placer gourmet. Seonjae se dedicó a la “Comida de Templo” tras ver morir a un joven monje compañero suyo a causa de la desnutrición. Se dio cuenta de que el sistema estaba fallando y dedicó su vida a estudiar cómo la comida puede salvar y sostener la práctica espiritual. Su presencia en el show no es por fama, es una misión de vida.
Los chefs de Guerra de Cucharas de esta temporada nos enseñan que el mejor ingrediente no es la trufa ni el caviar. Es la historia de vida que cada uno de estos “Cucharas Blancas” y “Cucharas Negras” pone en el plato. ¿Quién es tu favorito ahora que conoces su pasado?
🧐 FAQs: Secretos de cocina y datos “Gourmet” de los Chefs de Guerra de Cucharas 2
Si te quedaste con ganas de más respuestas sobre los chefs de Guerra de Cucharas luego de conocer sus historias de vida, aquí tienes los datos técnicos y curiosidades culinarias que completan el perfil de estos maestros.
1. ¿Qué ingredientes tiene prohibido usar la monja Ven. Seonjae?
Aunque en el show compite contra chefs que usan de todo, la “Comida de Templo” (Temple Food) tiene reglas estrictas, la que todos conocemos es que no puede usar carne, pero hay una más. Ella no utiliza los “Oshinchae” (cinco vegetales picantes): ajo, cebolleta (cebolla de verdeo), cebollino, cebolla y puerro. Según el budismo, estos ingredientes generan calor excesivo en el cuerpo e interfieren con la meditación y el control espiritual. Llegar tan lejos entre los chefs de Guerra de Cucharas sin usar ajo ni carne de ningún tipo en la cocina coreana es una hazaña técnica impresionante.
2. ¿Qué pasó con el restaurante “Mosu” del juez Anh Sung-jae recientemente?
Esta es la noticia que sacudió a los foodies en Seúl. A pesar de ser el único restaurante con 3 Estrellas Michelin en Corea, Mosu cerró sus puertas temporalmente a principios de 2024 debido a una disputa de contrato con su socio inversor (CJ Group). Actualmente, Anh Sung-jae está preparando la reapertura en una nueva ubicación en Hannam-dong por su cuenta y seguramente volverá a tener espera de meses para poder disfrutar de sus finísimos platos.

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3. ¿Por qué Choi Kang-rok es conocido como el “Maestro del Guiso”?
En su participación anterior en MasterChef Korea 2, se hizo viral no por el sushi, sino por un plato de pollo estofado (braised chicken). Su frase “Y luego… lo guisas” (Jolim) se convirtió en un meme nacional en Corea hace años. Es famoso por usar técnicas de cocción lenta y salsas de soja dulces que son su firma personal, platos que lo siguen destacando entre los chefs de Guerra de Cucharas 2.
4. ¿Es normal que Son Jong-won dirija dos restaurantes Michelin al mismo tiempo?
No, es una anomalía en la industria. Generalmente, un Chef Ejecutivo se centra en un solo local para mantener la calidad. Son Jong-won es un caso excepcional porque lidera simultáneamente L’Amant Secret (1 Estrella) y Eatanic Garden (1 Estrella), ambos ubicados en el mismo hotel, lo cual es una ventaja, el Josun Palace, pero con menús y conceptos totalmente diferentes. Es considerado uno de los chefs más trabajadores y organizados de la industria actual y es también uno de los chefs de Guerra de Cucharas 2 más queridos de la temporada.
5. ¿Qué significa realmente que un chef sea “Cuchara Negra”?
Dentro de los chefs de Guerra de Cucharas en la estructura del show, los 80 chefs “Cuchara Negra” (Black Spoons) son anónimos. No se les permite revelar su nombre real en pantalla hasta que logran sobrevivir a ciertas rondas avanzadas. Solo se les conoce por apodos que describen su estilo (ej: “Cooking Monster”, “Triple Star”, “Self-Made Chef”). Esto es para garantizar que el juicio inicial sea puramente por el sabor y no por la fama de su nombre.
6. ¿Cómo es el set de grabación para que quepan 100 cocinas para todos los chefs de Guerra de Cucharas?
La escala de producción de Netflix es masiva. El set de Guerra de Cucharas tiene una extensión de 1,000 pyeong (aprox. 3,300 metros cuadrados). Tuvieron que construir sistemas de agua, gas y drenaje específicos para soportar 40 cocinas industriales funcionando al mismo tiempo durante la primera ronda masiva, algo que nunca se había hecho en la televisión coreana.

7. ¿Qué tipo de comida enseña Lim Sung-geun en su canal de YouTube?
A pesar de su formación en banquetes estatales de alto nivel, su canal Im-jjang TV es famoso por ser accesible. Se especializa en “Hansik” (comida coreana) casera, enseñando trucos para que las amas de casa y principiantes puedan hacer kimchi, guisos y banchans (acompañamientos) con sabor profesional pero sin herramientas complicadas.
8. ¿Quién es el “mentor” común de muchos de estos chefs de élite?
Aunque compiten entre ellos, muchos chefs de la alta cocina en Corea (incluido Son Jong-won) han pasado por las cocinas de Corey Lee en el restaurante Benu (San Francisco). Corey Lee fue el primer chef coreano en obtener 3 estrellas Michelin en EE.UU., y se le considera el “padrino” que entrenó a la generación actual de chefs jóvenes que ahora están brillando en Seúl con su estilo de fusión técnica y precisión.




